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¡A quien no se salva por sí sólo, nadie lo puede salvar!
Sabemos utilizar la estrategia amorosa sólo cuando no estamos enamorados.
Hay algo más triste que envejecer, y es permanecer niño.
Todo lujo hay que pagárselo. Todo es lujo; empezando por estar en el mundo.
La ofensa más atroz que se puede inferir al hombre es negarle que sufra.
La grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada.
El amor tiene la virtud de desnudar no a los dos amantes uno frente al otro, sino a cada uno delante de sí.
Las cosas se descubren a través de los recuerdos que de ellas se tienen. Recordar una cosa significa verla por primera vez.
No hay venganza más bella que aquella que infringen los otros a tu enemigo. Tiene hasta la virtud de dejarte el papel del generoso.
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