Si no persigues lo que quieres, jamás lo tendrás. Si no preguntas, la respuesta es siempre «no». Si no das un paso adelante, siempre estarás en el mismo lugar. (Nora Roberts)

Nuestra era está orgullosa de las máquinas que piensan y desconfía de los hombres que lo hacen.
(Howard M. Jones)

El hombre es el único animal que cuanto más tiene, más quiere, el único animal que nunca está satisfecho. (Henry George)

La vida se alimenta de vidas anteriores. (Darío Jaramillo Agudelo)

De vez en cuando conviene dejar de buscar la felicidad, y dedicarse simplemente a ser feliz. (G. Apollinaire)

Las mujeres y los gatos hacen lo que les da la gana, y más vale que los hombres y los perros se hagan a la idea. (Robert A. Heinlein)

Mantén firme tu carácter porque es lo único que queda cuando ha desaparecido todo lo demás. (Evan Esar)

Los aficionados esperan la inspiración. El resto nos ponemos manos a la obra. (Chuck Close)

La verdad, aunque tenga muchos inconvenientes, tiene una gran ventaja: siempre la encontrarás allá donde la dejaste. (Phyllis Bottome)

El ser humano es un animal inteligente que se comporta como un imbécil. (Albert Schweitzer)

Lo que marca la diferencia no son las ansias de triunfar, sino el deseo de prepararse para triunfar.
(Paul Bryant)

¿Qué es lo opuesto a dos? Un solo yo, un solo tú. (Richard Wilbur)

No tengas miedo de la vida. Convéncete de que vale la pena vivir, y tu convencimiento lo hará realidad.
(Henry James)

Tu matrimonio está en peligro si tu mujer te dice: «sólo te interesa una cosa», y tú no recuerdas cuál es. (Milton Berle)

Los que aseguran que algo es imposible no deberían interrumpir a los que estamos intentándolo.
(Thomas Alva Edison)

Siempre es lo sencillo lo que produce lo maravilloso. (Amelia Edith Barr)

Si eres capaz de imaginarlo, puedes conseguirlo; si eres capaz de soñarlo, puedes convertirte en ello.
(William A. Ward)

Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si de pronto salieran a la calle y gritaran, llenarían el mundo. (Federico García Lorca)

La vida no se nos ha dado para ser felices, sino para merecer serlo. (Armando Palacio Valdés)