Darle un hueso a un perro no es caridad. Caridad es compartir el hueso con el perro cuando estás tan hambriento como él. (Jack London)

Uno de los síntomas evidentes de estar al borde de una crisis nerviosa es creer que tu trabajo es importante. (Bertrand Russell)

Odia menos; vivirás más. (Ivy Culler)

La belleza es la sombra de Dios sobre el universo. (Gabriela Mistral)

Lo que hacemos en nuestro propio provecho muere con nosotros; lo que hacemos por los demás vivirá para siempre. (Albert Pike)

Nunca me ha gustado trabajar. Para mí, el trabajo es una invasión de la vida privada. (Danny McGoorty)

No te preocupes si alguien te roba tus ideas: si fueran buenas, hubieran pasado desapercibidas.
(Howard Aiked)

El precio de odiar a otros es amarse menos a sí mismo. (Eldridge Cleaver)

Por alguna extraña razón, la gente que trabaja sentada cobra más que la gente que trabaja de pie.
(Ogden Nash)

Antes de mejorar la inteligencia artificial, ¿no sería mejor eliminar la estupidez natural? (Steve Polyak)

Si no eres capaz de entender cómo una mujer puede querer a su hermana con toda el alma y a la vez desear estrangularla, es que eres hija única. (Linda Sunshine)

Soy tu propio dolor, déjame amarte. (Luis Rosales)

Hay demasiados libros que no he leído, demasiados sitios que no he visitado y demasiados recuerdos que no he conservado. (Irwin Shaw)

He conocido ángeles disfrazados de gente ordinaria, llevando una vida ordinaria. (Tracy Chapman)

La envidia es el arte de valorar las virtudes de los demás más que las de uno mismo. (Harold Coffin)

La única ignorancia mortal es ignorar la ignorancia. (Alfred North Whitehead)

Cuando lleves dos años haciendo lo mismo, reflexiona detenidamente. Cuando lleves cinco años, empieza a sospechar. Y cuando lleves diez años, deja de hacerlo y vuelve a empezar de nuevo. (Alfred E. Perlman)

Nos pasamos la vida buscando la seguridad y cuando la conseguimos nos aburrimos de ella. (J. Steinbeck)

Amar es vivir despreocupado. (Jorge Medina Vidal)